Por: Claudia Tuesta Velarde, miembro de Copera Infancia
Además de servicios de salud, educación y protección, necesitan algo que muchas veces pasa desapercibido: entornos saludables donde puedan jugar, moverse, explorar y estar en contacto con la naturaleza.
Una nueva investigación publicada en One Earth aporta evidencia sobre la importancia de los espacios verdes urbanos para la salud. El estudio analizó, a escala mundial, los cambios en la vegetación de las ciudades entre 2000 y 2019 y estimó su relación con la mortalidad prematura en personas adultas. Los resultados muestran que el reverdecimiento urbano generó beneficios importantes para la salud, aunque estos se distribuyeron de manera desigual.
Los mayores beneficios se concentraron en los países de ingresos altos y medios-altos. En cambio, muchas ciudades de países de ingresos bajos y medios-bajos experimentaron una reducción de su vegetación urbana, asociada con pérdidas en términos de salud. Dentro de las propias ciudades también se encontraron diferencias: los beneficios se concentraron principalmente en las zonas centrales y fueron menores en las áreas periféricas.
Durante los primeros años de vida, el entorno tiene un papel fundamental. Los parques, jardines, árboles y otros espacios naturales pueden ofrecer oportunidades para el juego activo, la exploración, la interacción con otras personas y el contacto cotidiano con la naturaleza. También pueden contribuir a generar entornos más frescos y agradables frente a las altas temperaturas y brindar espacios de encuentro para las familias.
Por eso, hablar de áreas verdes no es únicamente hablar de medio ambiente. También es hablar de salud, desarrollo infantil y equidad.
La pregunta entonces no debería ser solamente cuántas áreas verdes tiene una ciudad, sino quiénes pueden disfrutarlas y qué tan cerca están de ellas. Una familia que vive en una zona con pocos parques o espacios públicos seguros enfrenta mayores barreras para acceder a estos beneficios.
Este desafío es especialmente importante en América Latina, donde el crecimiento de las ciudades continúa transformando las zonas periféricas. Incorporar infraestructura verde desde la planificación urbana puede ayudar a construir entornos donde crecer sea más saludable y donde el acceso a la naturaleza no dependa del lugar donde nació o vive un niño.
Una ciudad que ofrece lugares para jugar, explorar y encontrarse con la naturaleza está creando mejores condiciones para que niñas y niños crezcan, aprendan y se desarrollen.
1 de September de 2026
1 de September de 2026